El retrato de tu alma, inspirado por la novela de Oscar Wilde.
El retrato de tu alma
En la novela clásica
"El retrato de Dorian Gray", escrita por Oscar Wilde, el autor nos
relata la historia de Dorian, un joven de una belleza física deslumbrante que vive
en Londres y se hace rápidamente conocido por sus atributos físicos. En un
evento social conoce a Basil, un pintor que se hace su amigo y quien decide
pintar un retrato de Dorian.
Mientras Basil pintaba el
retrato, llega a su casa Lord Henry, un amigo suyo que había oído acerca de
Dorian Gray. Lord Henry entabla conversación y empieza a instruir a Dorian en
su forma personal de ver la vida, un hedonismo a ultranza que permea cada
aspecto de la vida y que rápidamente influye en el joven.
Lord Henry le dice a Dorian
que la belleza le abriría muchas puertas, y que la juventud y el placer eran lo
único importante en la vida, pero también le advierte que indefectiblemente
perdería su juventud, y con ella también su belleza. Tremendamente angustiado,
Dorian desea con todas sus fuerzas que cualquier achaque del tiempo y de la
vida que le tocara a él recibir, sea transferido al retrato. De alguna forma, que
no se explica en el libro, se consuma un pacto y esto empieza a suceder.
Dorian comienza a
experimentar la vida de la mano de Lord Henry, que lo lleva por caminos cada
vez más torcidos según su propia filosofía de vida le indicaba. Mientras tanto,
y a medida que Dorian se va sumergiendo
en este mundo de perdición, el cuadro empieza a demostrar en pequeños aspectos
el efecto de lo que le estaba haciendo a su alma. El no envejecía ni un solo
día, pero el cuadro se hacía cada vez más y más horrible, reflejo de la vida
que llevaba. Dice el libro "estaba cada vez más enamorado de su propia
belleza y cada vez más interesado en la corrupción de su alma", y, "tenía
locos apetitos que crecían más voraces según los alimentaba". Me es
imposible evitar pensar en la enseñanza de Jesús, quién nos advirtió que es lo
que sale del hombre lo que contamina al hombre.
Así pasaron los años y
Dorian recorrió todos los caminos que el placer podía proveerle, quizás hasta
el hartazgo. Las personas que pasaban tiempo con él y que lo hacían parte de su
vida terminaban corrompidas y perdidas, y mientras tanto, el cuadro se hacía
más y más horrendo, y Dorian no envejecía ni un solo día. Se corrió el rumor en
la sociedad acerca de la mala vida que llevaba Dorian, lo cual alertó a su
amigo Basil. Él decide visitar a Dorian con la intención de saber la verdad
acerca de su vida, y si fuera posible, salvar la imagen que tenía de él.
Ya reunidos en su casa y ante
el pedido de Basil de que Dorian niegue todos los cargos, él decide en cambio
revelarle el cuadro que mostraba su alma, el cual tenía escondido en una
habitación de su casa. Horrorizado ante la diabólica realidad que se le
presentaba, su amigo Basil, alguien que
le profesaba una enorme devoción y también el autor del retrato maldito; se
angustió en extremo por el alma de su amigo y le exhortó a que se arrepienta,
incluso citando Isaías 1:18. Pero Dorian, ya demasiado endurecido por toda una
vida de pecado lejos de Dios, en lugar de aceptar la esperanza ofrecida y lejos
de arrepentirse, es arrebatado por una ira ciega, repudia las palabras de su
amigo y lo mata.
Intentando acallar su
conciencia y huir de lo que había hecho, Dorian vuelve a entregarse a las
pasiones y a buscar nuevas ocupaciones y conquistas, solo para descubrir que el
recuerdo de su amigo no lo dejaba en paz, y que la existencia del cuadro, un
reflejo de su alma manchada, interrumpía los momentos de alegría de los
placeres que vivía.
Resuelto a terminar con
esa incómoda situación y a seguir disfrutando de su vida, decide destruir el
cuadro, ¡era eso lo que debía haber hecho hace mucho tiempo! Ya en la
habitación, Dorian toma el mismo cuchillo que había usado para asesinar a Basil
y apuñala el retrato, tras lo cual se escucha un grito de dolor y un golpe seco
en el suelo. Así murió Dorian Gray, y mientras el cuadro volvía a reflejar su
contenido original, la belleza del rostro del hombre se desvaneció en un
momento, y la evidencia de una vida y un alma egoístas y llenas de pecado fue
expuesta a la vista de todos en la forma del horrendo cuerpo que dejaba atrás.
Hoy mi hermano, ¡hoy! Hoy
mi hermana, ¡hoy! Antes de que te endurezcas más. Hoy es un buen día para
abrazar la gracia y la misericordia de Dios, hacer las paces con Él por medio
de Jesús, arrepentirte de tus pecados, disfrutar de la dulce libertad de los
hijos de Dios y tomar un nuevo pincel.
Si pudiéramos ver el
retrato de nuestra alma, ¿cómo sería? ¿De qué están hechos los trazos y las
pinceladas que añadimos a nuestro retrato? Día a día batallamos por la santidad
e intentamos hacer morir, por el Espíritu, las obras de la carne. Día a día son
nuevas Sus misericordias, y tenemos acceso al trono de la gracia para Su ayuda
oportuna. Día a día el Señor nos insta que añadamos a la fe virtud, y que
corramos con paciencia la carrera de la vida, dejando atrás todo peso que nos
impida correr y el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar.
Y vos, ¿con qué estás
pintando tu vida? ¿Cómo es el retrato que vas a dejar para la eternidad?
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