FRUSTRACIÓN
FRUSTRACIÓN
Para qué nos llenamos la boca hablando de tu voluntad,
cuando no hay en nuestros corazones la más mínima piedad.
Está más que claro que la verdad,
es que solo somos nosotros quienes gobernamos en realidad.
¿Qué sentido tiene, Señor, gastarse los ojos y el corazón esperando tu dirección?
¿Será que aún llega a tus oídos esta mi oración?
Creo en Ti Señor, yo creo; creo con mi mente, cuerpo y corazón.
Solo te ruego Señor tu compasión, que me perdones por esta vez estas líneas de tamaña indiscreción.
Es que así salen a veces las palabras del dolor, es que es solo así a veces que se libera la frustración.
No hay nada que Tú no sepas, mi Amadísimo Señor; y aún así Tú me escuchas cuando te canto esta canción.
Y si cantando una estrofa se me desgarra el interior, sé que también Tú lo sientes, que acompañas el dolor.
Descansa corazón mío... ya descansa. Confía tu mañana Al que ama más allá de tu comprensión.
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